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Capital de impacto

Actualizado: 10 may

Por Alan Wagenberg


Hace dos décadas Forum for the Future, un centro de pensamiento, propuso un modelo para entender la sostenibilidad teniendo en cuenta cinco capitales: capital social, capital humano, capital natural, capital financiero y capital manufacturado. El modelo buscaba entender la relación que existe los diferentes tipos de capital y sugiere que la sostenibilidad solo es posible si las organizaciones y las sociedades logran mantener o aumentar estos capitales.


En la práctica esto es difícil de lograr dado que muchas organizaciones no tienen suficiente información que les permita gestionar sus recursos teniendo en cuenta esta mirada holística. Por ejemplo, una empresa puede manejar bien su capital financiero, pero desconoce cuánto capital natural, como la biodiversidad, utiliza para producir sus bienes. En muchas ocasiones también las organizaciones tienen mandatos que los empujan a priorizar un capital sobre los demás. Por ejemplo, muchas empresas priorizan la rentabilidad por encima del medioambiente. Inclusive, el tercer sector usualmente pone mayor énfasis en el capital humano, social o natural que en el financiero, y por tal motivo, muchas organizaciones sociales terminan cerrando sus proyectos.


Afortunadamente, cada vez más vemos cómo inversionistas integran otras dimensiones de capital como el social, humano y natural en su análisis financiero, y también vemos como los filántropos empiezan a experimentar con instrumentos financieros que les permiten reinvertir y aumentar sus capitales. Esto es un primer paso, pero debemos ser más ambiciosos.


Previo a la pandemia, América Latina y el Caribe habían logrado grandes avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No obstante, sus logros han venido retrocediendo cuando al mismo tiempo hay menos capital para resolverlos. La región está por afrontar uno de sus mayores retos que pondrá a prueba su estabilidad y capacidad de poder solucionar por sí sola sus propios problemas. Consideremos el estado de cada uno de los capitales en la región.


Capital financiero

Históricamente, un buen porcentaje de la inversión social de América Latina había sido realizada con cooperación internacional. No obstante, a medida que nuestros países han logrado un mayor PIB, la asistencia internacional ha dejado de priorizar la región y ha focalizado sus esfuerzos en África y otras regiones. Comparado a los periodos 2016 y 2019, América Latina recibió 21% menos de fondos en ayuda internacional. Por su parte, los países de la región tuvieron una reducción del PIB del 7,7% como consecuencia de la pandemia, y recibieron 37% menos de inversión extranjera directa. Además, la CEPAL estima que cambio climático podría reducir entre el 1,5% y el 5% del PIB de la región.


Capital natural

El capital natural se refiere a todos los recursos que ofrece la naturaleza incluyendo el suelo, la biodiversidad, los minerales, el petróleo, el agua, el aire, etc. Son necesarios para la vida y para la producción de bienes. A pesar que la región contiene aproximadamente 60% de la biodiversidad del planeta, un reciente informe sobre los avances de América Latina y el Caribe respecto a la consecución de los ODS ambientales advierte que “los ecosistemas se están deteriorando y la biodiversidad se está reduciendo a velocidades alarmantes”.


Capital social

Existe cada vez más mayor inestabilidad política en la región y mayor desconfianza en las instituciones. Según el Proyecto de Opinión Pública de América Latina, la confianza en la democracia viene cayendo cada año desde el 2010. También la confianza en líderes, medios de comunicación, y organizaciones no gubernamentales en la mayoría de los países de la región viene cayendo.


Capital humano

La falta de educación en Latinoamérica está teniendo graves consecuencias para su futuro. El Banco Mundial calcula que el porcentaje de niños de 10 años incapaces de leer y comprender un relato simple, puede llegar a ser del 62,5%. Por su parte, la productividad de la región viene cayendo constantemente desde 1960 comparado con el resto del mundo.


Capital manufacturado

Este capital se refiere a objetos fabricados que son usados para la producción de bienes o la prestación de servicios. En este capital se incluye infraestructura como carreteras, plantas de tratamiento de agua y edificios. Según un reporte del Banco Interamericano de Desarrollo, la brecha de inversión en infraestructura de la región es aproximadamente el 2,5 por ciento del PIB. El mismo informe resalta que esta brecha afecta principalmente a los sectores más pobres, y calcula que “las familias que se encuentran entre el 40 por ciento inferior de la distribución de ingresos perderán 11 puntos porcentuales de ingresos reales a lo largo de 10 años”.

En resumen, se avecinan tiempos difíciles para la región marcados por un contexto de menos recursos y más volatilidad. Por tal motivo, se hace necesario repensar cómo afrontar estos retos de una forma más eficiente y estratégica.


¿Qué hacer?


En el estudio Inversión Social e Impacto: Tendencias y Casos de América Latina se analizan 37 organizaciones de América Latina y cómo despliegan de forma más efectiva sus recursos para optimizar el impacto social y ambiental. Uno de los principales aprendizajes de este estudio ha sido que los inversionistas sociales y filántropos que han logrado mayores resultados priorizan el impacto y adicionalmente tienen en cuenta importantes factores como:

  • Identificar soluciones que logran generar nuevos mercados o transformar sectores. Uno de los casos del estudio relata como a través de una red de clínicas (Clínicas del Azúcar), México ha logrado reducir la diabetes en poblaciones de bajos ingresos al ofrecer servicios de bajo costo a esta población que antes no tenían una oferta adecuada.


  • Direccionar diferentes tipos de capital a la solución de estos problemas. El despliegue del capital financiero va de la mano con capital humano y social. Mentorias, capacitaciones, asesorías, aseguran que el financiamiento sea utilizado adecuadamente y de una forma más disciplinada. La construcción de capital social también facilita el aprendizaje, la colaboración y acceso a más capital financiero. Por ejemplo, Co_ Capital, un fondo de inversion de impacto mexicano, ha sido instrumental en escalar emprendimientos sociales a través de financiamiento y facilitando contactos con acceleradoras, consultoras, y otros inversionistas.


  • Apalancar sus recursos y redes para aumentar el capital. A través de instrumentos financieros y su propia reputación, varias fundaciones han logrado convencer y atraer a grandes inversionistas para que inviertan en mercados que antes no les eran atractivos (ej. pequeños productores, reformas de viviendas para familias de bajos ingresos, etc.). Un ejemplo de esto es el caso de Din4mo, una empresa triple impacto. Esta empresa estructuró con aliados un vehículo financiero que permitiera recaudar financiamiento para la renovación de vivienda para personas de bajos ingresos en Brasil. El instrumento financiero fue estructurado de tal manera que atrajo inversionistas privados ofreciendo un retorno atractivo y reduciendo su riesgo.


  • Incentivar y apoyar la experimentación de soluciones. Much